09 noviembre, 2018

Un latido

La primera vez que te vi no podía imaginar que fueras real, escuché latir tu corazón y exististe. 

Miles de preguntas pasaban por mi mente:
¿cuál será su nombre? ¿En qué momento me dirá algo por primera vez? ¿Le gustará dormir tanto como a mi? ¿Encontrará pasión en la escritura?

No te conocía si quiera, pero bastó un latido para sentir un amor profundo, para querer saber cómo sonreías, si tendrías mal humor, qué se sentiría tenerte y nunca perderte. 

Las pocas personas que sabían de ti, impresionadas, siempre especularon que serías muy inteligente y que, seguramente, cargarías con muchas travesuras... me preguntaba si serías alto, si te practicarías algún deporte, si te gustaría estudiar, si serías doctor, periodista, arquitecto o ingeniero. Me pregunté tantas cosas en apenas 48 horas, me pregunté toda una vida en dos días. 



¿Y cuál sería tu dulce favorito? ¿Y el color que más te gustaría? ¿Qué mañas habrías heredado? Internamente te pedí perdón por mil cosas que aún no pasaban; por haberme dejado llevar por la presión y ceder ante dejarte ir, por el ser despreciable que elegí para ti, por no haber planeado mejor mi vida contigo.

Me preguntaba si sentías lo que estaba por pasar, si sabrías que te quería antes de hacerte a un lado, si tenías alguna sensación de miedo, todo me lo pregunté a mí misma, porque tú no podrías responder, porque no tenía a nadie más para preguntárselo. 

Es increíble todo lo que te hace pensar y preguntarte un latido... 
Bastó un latido y ya te amaba.

Daarlyn Perroni 🍃

12 septiembre, 2018

SIEMPRE NUESTRO

En los silencios incómodos de los minutos que corren, mientras llega el bus, siempre nuestro.

En las sonrisas compartidas por los chistes internos que nadie a nuestro alrededor entendería, siempre nuestro.

En los gustos musicales tan distintos, pero compartidos, en las letras que nos dedicamos con un “escucha esta canción”, siempre nuestro.

En las miradas intensas que nos damos, mientras cada uno habla de lo que le apasiona; la música, el arte, la poesía, la vida… Siempre nuestro.

En las conversaciones profundas, intensas, esas que no puedes tener con nadie más, siempre nuestro.


En los secretos que todavía compartimos; los besos a escondidas, en mis piernas enlazadas a tus caderas, en nuestros gemidos, siempre nuestro.

En los celos que ocultamos, que nos tragamos, siempre nuestro.

En las ganas de haber hecho las cosas distintas, en el deseo de haber tenido un final distinto, en la desesperación de los pocos días que nos quedan por compartir, en ti, en mi, siempre nuestro.

Detrás de mi “ninguna piel suplanta la tuya” y a espaldas de tu “no hay otra con la que pudiera compararte”, siempre nuestro.

Entregados al destino y dejando a su merced nuestro futuro, jurando que nos cruce de nuevo, menos torpes, más valientes, con las mismas ganas, ahí, en ese anhelo… Siempre nuestro.

Siempre nuestro es un deseo,
una promesa,
un secreto,
un grito,
un “mío”,
un “tuya”...

Estamos listos para soltarnos en tu partida pero, mientras llega el fatídico día, estamos listos también para seguir disfrutando el viaje que ha sido coincidir.

Me entrego a ti en un beso,
te entregas a mi en una suave caricia,
siempre tuya,
siempre mío,
siempre nuestro.

Daarlyn Perroni 🍃

30 agosto, 2018

Amor clandestino

El nuestro no era un amor clandestino como el resto,
no nace de una simple aventura donde predomina el deseo carnal,
nace del deseo de amar en tiempos en que nadie a nuestro alrededor podría entender el sentimiento, aquel que sigue existiendo aún con tantos en contra, 
aún con tantos miedos, aún más intenso.

En la clandestinidad volvimos a armarnos en besos, nos construimos en caricias silenciosas, para los adentros de las habitaciones de los hoteles más insospechables de la ciudad capital. 


Reinventamos la manera de amar, a escondidas de los terceros, creando excusas incrédulas para ahogar en mentiras a aquellos que curioseaban qué, cómo, cuándo y dónde.

Nuestro amor clandestino no raya en una aventura casual, no se limita a las embestidas salvajes sobre un colchón, no busca llenar vacíos existenciales de uno con el otro, nuestro amor clandestino era más amor que el que podrían experimentar las parejas a nuestro alrededor.

Nos ahogamos en risas, nos bañamos en besos, nos desentendimos de las consecuencias, nos deshicimos del resto.

Amar, sentir, vivir.

Lo llamamos clandestino porque nadie gozaba del privilegio de conocer el post de nuestra historia, lo que estábamos viviendo, lo plenos que nos estábamos sintiendo, nadie podía conocerlo, nadie iba a entenderlo.

Lo llamamos amor porque ¿qué era si no? Nos veíamos casi a diario y aún así, al final de la noche, nos entregábamos a un "te extraño", nos cuidamos, nos protegemos, nos consentimos, nos entendemos, nos, nos, nos... 

¿Era posible fundirse más el uno con el otro en una aventura que una relación? ¿Era posible?
El amor no entiende de imposibles, no entiende de lógicas, 
El amor entiende de sentires y se avoca en ellos.

Te amo, me amas, ¿qué importa cómo termina?

Perdón si a alguien lastimamos solo con sentir lo inentendible,
Perdón si hemos mutado su concepto banal de un amor clandestino,
Perdón por desear,
Perdón por ser,
Perdón por amar.

Daarlyn Perroni 🍃

08 agosto, 2018

Depresión

Abro los ojos, por fin, han pasado unas horas -espero-, reviso el reloj, ¡Solo han sido 5 jodidos minutos! ¿Hace cuánto me costó tanto dormirme más de 5 minutos?

Suelto el reloj, miro a mi alrededor, oscuridad, me digo a mí misma que es momento de levantarse... ¡Hay tantas cosas por hacer! Fracaso en el intento, me doy la vuelta, me tapo de pies a cabeza y me entrego a un insomnio vacío.

Doy vueltas, pienso en lo bueno, en lo malo, en lo incierto... Estoy deseando que pasen los días en un abrir y cerrar de ojos.
No pasan, pesan. 



Van días de "¿cómo estás?", días de "debes comer, debes estar bien" ¿Qué va a saber el mundo del "deber" que tengo?

Quiero levantarme, si quiera a mirarme al espejo, a ver qué tan acabada estoy, no encuentro fuerzas, me pesa el cuerpo, me pesan los brazos, me pesa la vida.
Me pesa de nuevo.

Miro a mi izquierda, ahí están, mirándome fijamente, aclaman que nos hagamos una, las tomo en mis manos, las veo, pongo música de fondo, me dejo ir en recuerdos y pienso en dejarme ir para descansar, ahora sí, profundamente.

No puedo. ¿Ahora qué pasa? Un mensaje sin sentido me saca de la psicofonía, siento mis pies sobre la tierra de nuevo. ¿Por qué ahora? Las guardo de nuevo y respiro.
¿Estoy respirando? Sí. Respiro.

Me tumbo de nuevo, me entrego a lo que siento, ¿cómo hago para dejarlo salir? 
Quiero que desaparezca en un abrazo, en un beso, en un "te amo", en un "no te dejaré sola", pero solo se funde en un eterno "ya no puedo más".

Tomo el reloj, ¿cuánto tiempo ha pasado? Tan solo 30 minutos. ¿Así de eternos se harán los días? ¿Así de inaguantables? ¿Así de inesperados?




Daarlyn Perroni 🍃

Nota: esta entrada es un grito de "STOP!" basta de querer minimizar la depresión, de pensar que se cura con un "¡Ànimate que la vida es hoy!", con enumerar las cosas positivas por las cuales deberíamos sentirnos agradecidos, con un "Si estás así es porque quieres." 

La depresión destruye, mientras nadie lo nota. La depresión no es la persona que llora, podría ser la que ríe a diario y, en la intimidad, vive sumergida en ansiedades, pensamientos ahogados y culpabilidades inciertas. 

La depresión es una enfermedad, no una tristeza pasajera; es, muchas veces, el dedo que tira el gatillo en la vida de otras personas. Mientras que, otras tantas, es el principio de un camino de reinvención y sanación individual de un renacer, de otra oportunidad.

La depresión es muchas cosas, pero no es insignificante.


27 julio, 2018

Pequeño mentiroso

Me mientes, sin piedad, sin compasión, sin siquiera un poco de tacto. 

Me mientes cuando dices que ya no sientes, mientes aún cuando gritas, con furia y determinación, tu despedida. Me has mentido desde el primer día y me estás mintiendo en el último. 

Mi pequeño mentiroso, pequeño por la ingenuidad que tienes al creer que nunca he podido saber cuándo mientes. Me mientes mirándome a la cara y yo finjo que te creo, siempre finjo. 

Desde un "estoy bien" hasta un "ya no más"
Desde aquella mirada con destellos de "hasta nunca", hasta aquel beso con sabor a un "te espero"

Mentiste en el momento en que juraste un "para siempre", pero te mentiste aún más al sentenciar un "nunca más". Tuviste la verdad entre tus manos y la dejaste desbordarse, gotear y secarse.

Mi pequeño mentiroso, ya no nos digamos más mentiras, este adiós merece más.

Me encerraste a mentiras y a verdades incompletas, mentiras cuando hablaste de irnos para siempre y solo buscaste saciar tus impulsos de ira. Mentiste para olvidar todo aquello que fue indeleble: mis besos, mi piel, mi tacto, mi sabor y a mí. 

Lo más irónico de todo esto, es que no me has mentido nunca a mí, yo siempre he sabido de qué vas y qué sientes, esta mentira final te la estás diciendo a ti. Repítela, hasta que te convenzas de que soy espinas y no rosa, que soy tormenta y no arcoiris, que soy final y no comienzo. 

Tus mentiras no son más que laberintos, para huir de la puerta de mi pasión. Un pacto y mil promesas de dejarme atrás, cariño, todos los caminos llevan a Roma, y este laberinto, solo te trajo devuelta. 


Pequeño mentiroso, has mentido incontables veces, desde lo más insignifcante, hasta lo más importante. Has mentido tanto, que no tienes permitido mentir en el último momento. 

Pequeño mentiroso, mientes al no lanzarte sobre mí y comerme. Mientes piadosamente en tus sentires, pequeño mentiroso, ven y ya no mientas.

Mientes para ocultar lo que eres, para no darle rienda suelta a lo que sientes, mientes para buscar respuestas de preguntas que ni siquiera te has formulado. Tus mentiras no me hieren, son tus mentiras, no las mías.

Mi pequeño mentiroso, no es necesario mentir para tapar el miedo, permítete sentir y hacer de lo que sientes tu única verdad. 


Daarlyn Perroni 🍃


17 julio, 2018

El triángulo amoroso de José

"La peor decisión es la indecisión" — Benjamin Franklin
José fue un muchacho inteligente, emocionalmente cariñoso, paciente y entregado, artista, poeta, músico, filósofo. ¿Se lee perfecto? Su único defecto fue la indecisión amorosa.

Conoció a Armenia y a Valentina casi al mismo tiempo. La primera, de piel morena, vacía de mente, pero llena de corazón. La segunda, de piel blanca, absolutamente llena de mente y aún más de corazón. Su primera decisión fue irse de lleno con el corazón de Armenia, durante el primer mes, se encontró con Valentina y ahí comenzó el dilema, justo ahí había quedado entre la espada y la pared. 

Su segunda decisión fue continuar el camino con Armenia y desterrar a Valentina al olvido, un olvido aparente, porque un año después, su tercera decisión marcó un hito en la historia de tres; se despidió de Armenia, para vivir el romance pendiente con Valentina. José nunca dejó de elegir a una por la otra, de sacarlas de su vida constantemente a una por la otra, de volverlas a meter en el camino a una por la otra. José vivía en indecisión y las hizo vivir en constante confusión. 


Fue un hombre estratega, se encargaba de decirle a Armenia los defectos de Valentina; que no podía entenderlo como ella lo hacía, que no sabía quererlo de la misma manera, que era muy fría, que estaba muy cuerda. Mientras que, a Valentina no paraba de decirle los defectos de Armenia; que estaba obsesionada con él, que jamás lo había superado, que botaba la baba por él y que ya no sabía cómo quitársela de encima. 

Resultó ser inteligente, porque ambas creían que la adversa era el dolor de cabeza de José y cada una se tomó muy en serio su papel de ser el remedio perfecto para ese malestar. José se aprovechó en la indecisión y en la intermitencia del amor que ambas mujeres sentían por él; sabía que no importa cuántas veces y de qué miserables maneras él las quisiera desterrar de su vida a una por la otra; cuando él reapareciera a buscarlas, la condescendencia y el amor que ambas sentían, lo harían dejarlo entrar, pasar, quedarse y seguir odiando al "dolor de cabeza" que representaba la otra.  

Este círculo vicioso nunca terminó, hasta que una de las dos decidió, por fin, romper con la regla, salirse de la relación y dejarlos ser dos que, a juzgar por las costumbres de José, seguramente volverían a ser tres en otro momento.

Esta es una de las tantas historias que existen acerca de José, esta es la primera, la más importante, el hito del resto de las narrativas que me faltan por escribir sobre él.

¿De quién es la culpa? ¿De ellas por no irse en el primer momento en que las echaron? ¿De él por no tener claro lo que quería, por ser indeciso, por no ser congruente? ¿A quién se le adjudica la responsabilidad de vivir en un triángulo amoroso?


Daarlyn Perroni 🍃

Nota: esta entrada narrativa se la dedico a Adriana, donde quiera que estés, sé que a veces me lees. 


11 julio, 2018

Seamos Seguidores

Hola a todos, el día de hoy escribo esta entrada para contarles que me uní a la iniciativa "Seamos Seguidores" porque, al final, todos los que escribimos tenemos el mismo objetivo: ser leídos.

¿Cómo funciona?

1) Me sigues en el blog.
2) Dejas un comentario en esta entrada con el link de tu blog para que yo también te siga.
3) Si quieres participar en esta iniciativa, copia esta imagen y súbela a tu blog.

¡Abrazos, nos leemos!



P.D.: También podemos seguirnos en Instagram y Twitter


Daarlyn Perroni 🍃



01 julio, 2018

Nuevos comienzos

Siempre tuve miedo de los nuevos comienzos, de los cambios, de cerrar ciclos con personas importantes.

Pero no tenía idea que para cerrar ciclos y comenzar de nuevo, no necesariamente teníamos que sacar a las personas de nuestra vida. A veces, se puede volver a comenzar con la misma persona una, dos, tres veces... 

Hace unos segundos, minutos, días y semanas mi vida se reinició. Llegué al fondo de mi misma, me empujé al abismo, me enterré en la soledad, me deshice de pies a cabeza, me rompí en llanto, me construí en ira, me volví a destruir en nostalgia, me estoy rehaciendo nuevamente, en amor, amor por mi, amor por ti. 

Los nuevos comienzos, puedo definirlos hoy, como los amaneceres, como el mejor día soleado, luego de una gran tormenta. Puedo definirlos hoy como el impulso necesario para dar un alto a lo que lastima, soltarlo y volver a retomar lo que te hace feliz. Y que puedes encontrar ambas cosas en el mismo lugar, en la misma situación, en la misma persona.

Mi nuevo comienzo me ha permitido descubrirme y descubrirlo a él, saber lo que fui, lo que soy, lo que fue, lo que es, lo que somos ahora. 

Lo mejor de un nuevo comienzo es que no viene solo. Puedes tener un nuevo comienzo individual -el más importante, quizás- y un nuevo comienzo de la mano de alguien más. Una mano que te había soltado, una mano que pensaste no volver a tomar, pero así son los comienzos... Inesperados, indescriptibles, insospechados y abruptos. 
En la foto: Daarlyn Perroni
Fotógrafo: Josué Sabogal


El resto de las personas amarán tu nuevo comienzo, recibirás elogios de lo renovada que ahora es tu esencia, tus vibras y tus pensamientos, pero pocas personas reconocerán el esfuerzo que hay detrás de un nuevo comienzo; negación, desolación, destrucción, aceptación, ayuda, trabajo constante y determinación. ¿Cuántos vendrán a tu nuevo comienzo? ¿Cuántos estarán desde el final y para el nuevo inicio? 


Afortunadamente, un nuevo comienzo te permite esquivar los errores del pasado, no volver a pasar por ellos, actuar de una manera diferente, sentirte más pleno, vivir las mismas relaciones, los mismos momentos y sentimientos, desde otra perspectiva, una más amena y madura.

Hoy es 1 de julio del 2018. Un buen día para desear un buen inicio de mes, un nuevo comienzo, una buena vida, un buen amor, una buena amistad, unos buenos sentires y los mejores pensamientos; todo eso en una misma persona, todo eso con una misma persona. 

Hoy me declaro amante de los nuevos comienzos, de las segundas oportunidades, del "intentarlo una vez más", en todos lo sentidos posibles. 

Por este nuevo comienzo, por mi nuevo comienzo, por nuestro nuevo comienzo. 


Daarlyn Perroni 🍃

Nota: esta entrada va dedicada a todas las personas que me tendieron una mano antes de aceptar un nuevo comienzo. 

A una vieja amiga que volvió para darle sentido a las promesas del "siempre estaré"

A los nuevos amigos virtuales, que sin hacer contacto físico me abrazaron en la tormenta. 

A mis hermanos, que sin importar los miles de kilómetros de distancia, me estaban esperando en la cima del abismo.

A él, por volver, por estar, por arriesgarse de nuevo conmigo.

A mi misma, por mi voluntad, por mi mejor esfuerzo, por mi nuevo comienzo.

23 marzo, 2018

Mujeres arrechas y hombres confusos

De tren en tren he visto a las parejas pasar y, más que aprovechar el amor, solo veo mujeres arrechas y hombres confusos. 

Mujeres arrechas porque él no notó el nuevo corte de cabello.
Hombres confusos porque ella no apreció aquel cumplido de lo linda que estaba esa tarde.
Mujeres arrechas porque él volteó a ver a otra en la calle.
Hombres confusos porque ella no entiende que, por más que él compare, nadie consigue ser más atractiva para él. 
Mujeres arrechas porque él no le llevó flores aquel 14 de febrero. 
Hombres confusos porque, aunque le regaló chocolates, poemas y besos, ella pareció no darles mucha importancia. 

La mujer nació con el gen de arrecharse por todo, dicen los hombres.
Los hombres nunca prestan atención a lo que realmente queremos, son todos igualitos, dicen las mujeres. 

¿De quién es la culpa? ¿Quién tiene la razón? ¿Influirá el hecho de que unas somos de Venus y otros de Marte? Tal vez todos seamos esclavos del conflicto humano, aquel que hereda al nacer: hacer de lo sencillo, lo más complicado. 

Que por qué no me escribiste ayer, reclaman ellas.
Me dijiste que te diera tu espacio, explican ellos.
Que lo más lógico era que, aunque te lo pedí, me escribieras, sentencian ellas.

Mujeres arrechas porque no llegaron juntos al clímax y, además, él no dijo "te amo" al acabar.
Hombres confusos porque además de centrarse en satisfacerlas primero, no escuchan un "qué rico, me encantó" después de llevarlas a la cumbre.

Mujeres arrechas porque los hombres no hacen lo que ellas le piden que no hagan, pero en el fondo SÍ quieren que hagan. 
Hombres confusos porque su comportamiento se centra en lo más básico, no hay lugar para acertijos. 

¿Por qué a los seres humanos nos cuesta tanto comunicarnos? Si pudiéramos decir: quiero esto, aquello no me gusta, esperaba que hicieras lo otro... El mundo estaría más lleno de parejas satisfechas y felices, y no tanto de mujeres arrechas y hombres confusos.

Entre tanto caos, me alegra no ser tan arrecha y tener a un hombre no tan confuso. ¿Cuántos pudieran celebrar estos casos excepcionales? 

Menos mujeres arrechas,
menos hombres confusos,
más amor,
más sexo.

Daarlyn Perroni 🍃


P.D. para extranjeros: "Arrechas" es igual a "Molestas"

04 marzo, 2018

Átame

"Átame" es lo mismo que decir "te quiero", dijo Pedro Almodóvar sobre una de sus películas.

Amado, átame, pero dejándome libre... 
Átame pero no lo hagas con una cuerda, porque puede desprenderse. Átame con tu querer, desde adentro, con las entrañas. 
Hazlo, mi amor, átame a tu ser y esclavisame al sentir. Entrégate entero, puro, sincero, sin un tercero interfiriendo. 
Amárrame a tu lujuria, al dolor que conlleva amar y a la felicidad suprema que se saborea en la comisura de tus labios, cuando me tientas a caer al borde de cada beso.
Átame a la confianza, desligame de las mentiras, tortúrame con caricias. 
Átame, pero al tiempo que sueltas aquello que aprisiona mis dudas, las tuyas, las nuestras. Átame a lo bueno, aléjanos del abismo. 

¿Quién definió a las ataduras como algo negativo? ¿Quién dijo que atarte no te puede liberar? 

Ánclame a tu pensamiento; en tus viajes, en tu insomnio, en las disyuntivas mentales y en tus huellas. Que no zarpe nunca tu barco sin mí, que no desiertes esta isla en la que solo habitas tú, que no abras paso al dolor.
Átate a mi y no a lo que nos separa. Suelta, de una maldita vez, todo lo que nos desata.
Átame, consúmeme, bésame, entrégate, ámame.
Átame y no me sueltes.
Enlaza nuestras almas, como se han enlazado mis piernas a tus caderas: fuerte, al unísono y determinantes. Envuélveme en tus sentimientos, así como se envuelven tu piel y la mía: que con el simple roce, se conducen a un sinfín de sensaciones.
Afianza nuestro amor como el vaivén de nuestras caderas: con contundencia, lento y sin parar.
Amado, átame y no me inmovilices en ninguna curva del camino. Átame y no porque te lo pido, átame porque lo quieras, porque me quieras, porque nos queramos.

Átame y olvídate del significado opresivo y socialmente aceptado de ese verbo. Átame, desde tus entrañas, desde estas palabras, átame desde el sentimiento.

Átame ahora y no me aprisiones nunca.

Daarlyn Perroni 🍃


Nota: Dedicada a un gran amor y a su incapacidad de vislumbrar aquello que desata, aunque, al mismo tiempo, a su enorme entereza para atarme, sin quererlo, de a momentos, a nosotros, a ese amor.