
Asesino, porque volviste una y otra vez a la escena del crimen, con sed
de más, con ganas de más.
Asesino –y a sangre fría– porque no te tembló el pulso para decidir y matar;
ganas, amor, tiempo, esfuerzo y vida.
Hoy podría llamarte asesino y fugitivo, porque la justicia no te alcanzó
–todavía–,...