
La primera vez que te vi no podía imaginar que fueras real, escuché latir tu corazón y exististe.
Miles de preguntas pasaban por mi mente:
¿cuál será su nombre? ¿En qué momento me dirá algo por primera vez? ¿Le gustará dormir tanto como a mi? ¿Encontrará pasión en la escritura?
No te conocía...