01 febrero, 2018

“La motivación que siempre he tenido para hacer todo es enorgullecer a mis padres”




Navid Cabrera nació en Maiquetía, estado Vargas, aunque fue criada en una montaña, en Carayaca. Pasó de compartir con la tranquilidad de la naturaleza y sus 14 lobos siberianos, a estudiar en una caótica ciudad como Caracas

Por Daarlyn Perroni

Estudió Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela, por su pasión a la escritura, y desarrolló profesionalmente sus otras pasiones, convirtiéndose en diseñadora e ilustradora y actriz de doblaje para canales internacionales como Cartoon Network y Nat Geo Kids.

Navid siempre supo del amor que sentía por la escritura, el diseño y el doblaje, pero nunca imaginó que podía encontrar un camino donde pudiera ejercer las 3 plenamente.

La cita tuvo lugar en la que fue su casa de estudios, la Universidad Central de Venezuela, Navid llegó puntual, estaba esperando sentada en la planta baja de la Escuela de Comunicación Social, traía un nuevo corte, su cabello, ahora rojizo, dejó de llegarle hasta la parte baja de la espalda, para adornarse en su cuello. No era fácil identificarla, parecía una joven estudiante más del montón.

El escenario más común fue el de ir por café en la Escuela de Estadística, donde el señor Alfredo, quien era casi un icono de la universidad por brindar siempre el café más delicioso… Navid saludó a Alfredo con entusiasmo, todavía conservaba su esencia de estudiante, todavía era parte de esta casa.

—¿Por qué tus padres decidieron mudarse de Maiquetía a Carayaca cuando tenías 4 años?
Mi familia se mudó a Carayaca, porque soy asmática y en Maiquetía todo es muy chiquito y caluroso, entonces, a mis padres se les ocurrió la brillante idea de irse a la montaña.

—¿Cómo fue tu infancia? ¿Hay algún momento bueno o uno malo que puedas recordar?
Diría que mi infancia fue como una montaña; donde hace frío y hay neblina todo el tiempo. En mi casa habían 14 lobos siberianos, tú podías decirle a un taxi: “llévame a la casa de los lobos” y te llevaban a mi casa. Mi papá trabaja en Macuto, entonces, él se iba de madrugada, todo el día, hasta la noche, así que estábamos todo el día con mi mamá, y mi ella siempre fue un poco nerviosa, entonces, no nos dejaba salir. Nosotros no jugábamos nada, ni con los vecinos, sino con los perritos… Mi infancia fue que mi hermano jugaba videojuegos todo el tiempo, mientras yo intentaba jugar… “David, préstame…” y él me contestaba “sí, siéntate ahí y cuando yo termine tú juegas” eso significaba estar todo el día sentada al lado de él, sin hacer nada. Cuando me cansaba de hacer eso, me ponía a dibujar… Mi casa tiene una parcela, que es donde estaban los lobos, y yo me la pasaba recorriéndola toda, dibujando cosas que veía, hablando sola o inventándome cosas…


“También recuerdo mucho a mi abuelo, el papá de mi mamá, porque él era poeta y era un inventor; cualquier cosa, él la solucionaba con inventos raros, así cual comiquita. Entonces, cuando él iba a mi casa, siempre me sentaba en sus piernas y me leía todo lo que él escribía, ahí me gustó bastante la escritura, escribía cuentos también. Él me acompañaba a explorar toda la parcela, leíamos cuentos y comíamos mandarinas y naranjas. Cuando iba a quedarme a su casa, en vacaciones, él tenía un taller y estaba ahí todo el día inventando cosas, mientras yo estaba ahí todo el día también, viéndolo inventar cosas. Es lo más bonito que yo recuerdo de mi infancia.

“Lo más feo de mi infancia, creo que es lo más feo de cualquier infancia de niños así, fue cuando mis padres se separaron. Yo tenía 11 años en ese entonces, soy la hermana del medio, somos 3: David, Navid y Naivid ¿qué tal la creatividad de mi mamá? –ríe- Mi hermanita nació cuando yo tenía 9 y mi hermano es 3 años mayor que yo. Entonces, cuando mis papás se divorciaron, mi hermanita era muy chiquita y mi hermano era un adolescente puberto en etapa de rebeldía, yo sentía la necesidad de darle un ejemplo a mi hermanita chiquitica y de mantener la calma por mi hermano mayor. Siempre he sido la mediadora, ¡es horrible! –ríe- 

—¿Emocionalmente te afectó mucho esa separación?
Más o menos, yo me mantenía tranquila, pero tuve actitudes que hasta ahora me doy cuenta que las tenía. Por ejemplo, yo iba al liceo y mi papá iba a visitarnos los lunes y martes, entonces, apenas terminaba las clases, me iba corriendo, porque me daba miedo llegar tarde y que ya mi papá no estuviera ahí. Si se me quedaba el teléfono, yo me regresaba llorando, porque mi papá me podía llamar en cualquier momento, aunque no me llamaba.

—¿Tenías miedo de que tu papá te olvidara?
Sí, era como un… “Papá, no me estoy olvidando de ti, estoy pendiente de ti y estoy en mi casa, por si vienes” A veces, pasaba que no iba. También me molestaba y me hacía sentir muy mal, cuando mi papá nos sacaba a pasear y llevaba a su mujer, eso para mí fue chocante, porque mi papá, en vez de darle la mano a mi hermanita de 4 años, se la daba su mujer, mientras caminaban delante de nosotras, entonces, yo me sentía la mamá de mi hermanita. O sea, no fui una niña que estuviera de un lado para otro, corriendo y jugando, sino que estaba muy pendiente de mi hermana.

—Actualmente, ¿cómo es la relación con tus padres?
Actualmente… Es complicado. Yo siento que soy su mamá, más de mi mamá... De hecho, al punto de que si pasa algo en mi casa y yo estoy aquí, ella me llama para resolver. A mí no me molesta, pero siento que tengo una responsabilidad con ellos, al punto de que no me quiero ir del país por eso, no puedo. Tengo que llevármelos conmigo, porque siento que si me voy, ellos van a correr en círculos y chocar contra algo. Mi papá si es otra cosa, porque mi papá está todo frustrado por el país, entonces intento calmarlo, pero no me quiere dar sus preocupaciones.

—¿Cuándo decidiste que querías dedicarte a ser comunicadora social?
Cuando yo terminé el liceo, yo no sabía qué carrizos hacer con mi vida, porque cuando yo era pequeña, lo único que decía era: “cuando sea grande, quiero ayudar a la gente” esa era mi pista, entonces, cuando me tocó poner mis opciones en OPSU, no sabía qué hacer… Mi papá quería que yo fuera militar y mi mamá que fuera doctora. Pero era asmática y me daba grima la sangre y las heridas. Buscamos en un libro sobre las carreras y mi mamá encontró Comunicación Social, así que me dijo: “mira, Navid, aquí hay fotografía, a ti te gusta y escriben” y yo: “¡Sí! Está bien” ...Y mi mamá continuaba: “y hacen cine…” y yo: “ajá, ¡escriben!” Mi meta era escribir, a mi me encanta la literatura. Yo incluso busqué el significado de mi nombre y dije: “mi nombre me tiene que decir qué tengo que elegir”-ríe-  ¿te estás dando cuenta que estoy un poco chiflada, verdad? Navid, es un nombre de hombre y significa “buenas noticias” y, mi segundo nombre, Alexandra, significa: “ayudante de la humanidad” así que pensé: “bien, buenas noticias que ayudan a la humanidad… ¡Periodismo!” Y esa fue la que quedó.

—¿Hay alguien o algo que te haya servido de inspiración para elegir una de tus 3 pasiones?
Mi familia, por parte de mamá, es muy creativa… Mi abuelo era poeta, dibujaba y pintaba; mi mamá pinta y hace manualidades de todo tipo de hermanos y crecí viéndola a ella hacer cosas; y, mi hermano también dibuja. Yo me sentía como que no escribo lo suficientemente bien, ni dibujo lo suficientemente bien, pero igual voy a hacer las dos cosas. Era como un reto para mí, yo pensé: “está bien, no lo hago lo suficientemente bien, pero si lo dejo, tampoco lo voy a hacer suficientemente bien nunca, entonces, tengo que hacerlo” yo soy muy exigente conmigo y muy perfeccionista. Todavía siento que me falta muchísimo…

—¿Cuál es tu mayor sueño, el más ambicioso?
Es que tengo muchos…

Auto-ilustración hecha por Navid Cabrera.
—Nómbrame 3…
Bueno, yo quiero hacer animación; un cortometraje, pequeños comics, hacer ilustraciones o ilustrar un libro infantil, me encantaría tener una tiendita virtual en la que venda mis ilustraciones, estoy trabajando en eso. Otro sueño, en el área de Comunicación Social, es escribir semblanzas, porque hay tantas historias que contar y que la gente no les presta atención, pero yo siento que si lo escribes bonito, a la gente le va a gustar más. Es como un encanto, un hechizo que tienen las semblanzas, que tú crees que es un cuento, pero es algo que pasó de verdad, eso me gusta: jugar entre lo real y lo imaginario. Y, otro sueño, es estudiar muchas cosas… Quiero estudiar diseño, animación 2D y 3D, quiero estudiar diseño de modas, quiero aprender a coser, me gusta diseñar ropa. Tengo un problema, yo siento que si no tengo un solo sueño grande, como los demás, voy a trabajar de poquito en poquito en los demás y nunca alcanzaré que ninguno sea grande. Eso me frustra a veces, pero tampoco me he parado, porque entonces, así tampoco lo voy a lograr.

—En este sentido, todos tenemos grandes sueños, pero también miedos, ¿Cuál es el tuyo?
También tengo varios –ríe- tengo un miedo constante a defraudar a las personas y a defraudarme a mí misma. Creo que por eso soy tan perfeccionista, es como que todo tiene que estar bien o voy a herir a alguien… Ese es otro miedo también, herir a alguien, me pasa mucho que no me doy cuenta de cosas, porque debo ser muy lela o algo, pero creo que soy socialmente torpe, porque no capto el doble sentido o las indirectas. Entonces, termino lastimando a una persona, porque ella cree que me di cuenta de lo que me dice, pero no lo hago.

“Tengo un miedo terrible a quedarme ciega, es un miedo real y horrible. Mi vista era buena, ya no, eso no quiere decir que me vaya a quedar ciega, pero, por ejemplo, cuando yo apago la luz en mi cuarto, no veo por un ojo y a mí me da terror. Además, me imagino ciega siempre… Lo visual a mi me mata, si yo voy caminando y caen hojitas de los árboles yo me detengo, porque necesito ver eso. Entonces, necesito mis ojos para dibujar, para hacer doblajes y para escribir, para todo. Le tengo terror a esto.

—¿Cuál es tu mayor motivación en la vida?
Una motivación que siempre he tenido para hacer todo es enorgullecer a mis padres, siempre. Siempre que trabajo es para eso. No importa si me estoy matando en el camino, pero cuando yo escucho a mi mamá diciendo: “¡Ay, mi niña” ya yo estoy “¡valió la pena!” y, bueno, mi papá me dará una palmadita así –se autogolpea, suavemente, sobre el hombro, mientras sus ojos se llenan de lágrimas- mira… Ya voy a llorar.

—¿Tú papá no es muy expresivo contigo?
Sí, pero no tanto, porque mi papá no es tan cariñoso, tampoco es tan serio… Pero es que tampoco lo veo mucho. Yo me pego a él como una sanguijuela, cuando lo veo, no me suelto.

—¿Qué esperas de la vida?
No sé qué espero de la vida, porque, a veces, tengo la impresión de que la vida se va acabar y yo no voy a poder hacer nada, y eso me frustra, entonces, quiero hacerlo todo el mismo día. Lo que espero de la vida es que me dé tiempo de hacer lo que quiero hacer. Hay otros momentos, cuando ya estoy haciendo las cosas que quiero hacer, en mi momento feliz, lo que espero de la vida es que sigan más momentos así como esos.

—¿Alguna vez has sentido miedo o duda de algún aspecto de tu vida?
Tengo mis momentos en que me deprimo y siento que nada funciona, pero creo que esos son momentos que necesitamos para drenar. Yo siempre sentí que no encajaba en ninguna parte, luego, cuando empecé a encontrar cosas que me gustaban, como la carrera, empecé a encajar mi rompecabezas con cositas y, cuando encontré el doblaje fue cuando encontré el punto máximo. No tuve que hacer mayor esfuerzo para encajar. Entonces, decidí comenzar a ser feliz.

—¿Por qué cosas te gustaría que te recordara la gente?
Pasa en el doblaje, y en el periodismo también, que hay gente que lo que quiere es fama. Yo no quiero fama, de hecho, siempre me preguntan por qué no soy actriz, pero no me gusta, yo prefiero ser anónima. Me gusta que la gente escuche mi voz y diga “¡Ay! Me gusta como suena, pero no sé quién es” y yo estar al lado de ellos. Yo quisiera que la gente me recordara por lo que compartí con ellos, por los recuerdos que hicimos juntos… Es como cuidar una plantita; yo estoy compartiendo ahorita contigo y siento que se sembró una semilla, en una maceta y que, mientras yo hable más contigo y tengamos más momentos así, ella va a crecer. Tú le pones y yo le pongo. Al final, nos va a quedar un árbol bonito, entonces, a mi me gustaría que el árbol que planté con cada persona esté floreciendo para cuando ya yo no esté. Mi meta es florecerlos a todos para cuando yo ya no esté.

Ha pasado una hora, el vaso de café está vacío y se ha convertido en el centro de entretenimiento de las manos inquietas de Navid, ella no ha parado de hablar y reír, ni un segundo, así es ella. Se despide sonriente, hasta el próximo café.


29 enero, 2018

“Mi mayor miedo no es fracasar, es no intentarlo”



Nael Bermúdez nació en Puerto Ordaz, pero vive en Caracas desde que era un apenas un niño, es un joven, de 23 años, integrante de Guanábana y Ron, trabaja como asistente jurídico, pero su vocación es la música. Nael ha apostado todo por la música y por su sueño de llegar a hacer con ella algo extraordinario alrededor del mundo

Por Daarlyn Perroni

Llegué al lugar pautado con Nael, como siempre, él llegó antes y estaba tocando su guitarra, no hay momento en que no esté tocando, cantando, tarareando u oyendo música. Chacaíto se convirtió en otro escenario para él, donde tocara cualquier canción, las personas siempre se detenían a admirarlo. 

"La música es lo único que yo antepongo sobre todas las cosas en mi horario cotidiano, claro, no por encima de mi familia, pero digamos que es en lo único que pienso"

—Me hablaste de la música y de que eres asistente jurídico, ¿no estudias?
Por ahora no, porque el año pasado me hice una operación en la nariz y gasté mucho dinero en medicinas, así que no pude pagar el semestre… Tengo pausados los estudios, porque el proyecto de la música requiere bastante tiempo cuando te lo tomas de manera profesional, por eso aún no los he retomado, pero me faltan solo 3 semestres para terminar la carrera…

—¿Se puede decir que en este momento la música es mucho más importante que retomar tus estudios?
Sí.

—¿Y desde hace cuánto te interesa la música?
Bueno, desde los 12 años, pero realmente desde hace 2 años he tenido un interés profesional, es que he tomado como prioridad a la música…

—¿Qué instrumentos tocas?
Bueno, toco la guitarra, el cuatro ahí más o menos -sonríe-, soy el vocalista del grupo y el compositor.

—¿Y alguna vez estudiaste formalmente la música o fuiste más autodidacta?
He sido empírico, más que todo empírico. Al principio, fue mi tío quien me enseñó los primeros acordes, después, llegaron personas a mi vida que me fueron enseñando de poquito en poquito… Lo demás lo tuve que recorrer yo solo.

—Quisiera que me hablaras un poquito sobre Guanábana y Ron, ¿cómo nació este proyecto y qué significa para ti en tu camino de la música? 

Guanábana y Ron nace la noche del 14 de diciembre del 2015, yo tengo un compañero, uno de los primeros integrantes, Luis Pérez, le decimos Lucho, que no bebe, sino que toma refresco… Entonces, esa noche se bebió todo el refresco y un amigo de nosotros saca un tang de guanábana  y nos dice: “bueno, vamos a mezclar este tang con agua, vamos a echarle pierna y se lo echamos al ron…”  Al final de la noche, nadie quería tomárselo. El nombre nace después, lo más significativo de Guanábana y Ron es que era lo que yo estaba tomando cuando conocí a los integrantes. ¿Lo que significa la banda para mí? Mira, quisiera decir que es un proyecto de vida, pero también, como nunca es lo que esperamos, tal vez mi proyecto de vida sea el trampolín para mi siguiente proyecto musical o, tal vez, sea la definición del siguiente camino que estoy por tomar, algo que ni siquiera yo sé, por eso digo que es un proyecto de vida…


—¿Siempre has recibido apoyo de tu familia y allegados? ¿Alguna vez han dejado de creer en el camino que elegiste?
Bueno… Parte y parte. Quienes me han apoyado más han sido mi abuela, mi mamá y dos tías, más que todo las mujeres. De resto, no ha ido un apoyo, sino que “bueno, si lo haces, bien, si no, bueno…” Si he recibido apoyo, pero más que todo de la calle, porque a través del camino que elegí han venido maestros que me enseñan cosas… Más que todo gente de la calle y amistades que han llegado a fortalecer el camino que he llevado.

—¿Cuál es tu mayor sueño, el más ambicioso?
Es llegar a Viña del Mar, como músico, donde se montan los más sagrados… Obviamente, Viña del Mar no es el paso final, porque hay escenarios mucho más glamurosos, pero en Viña del mar yo he visto a los artistas sagrados, más que un sueño, lo veo como una meta y espero un día llegar, y si no, acercarme al cometido.

—¿Y tienes algún plan para llegar a ese sueño?
Al principio había un plan, pero cuando tienes un plan, depende del camino que elijas, se va destruyendo… Entonces, el plan que yo tenía especificado, resulta que no era ni el principio del camino que estábamos tomando, porque llegan personas que destruyen lo que tú sabías y, luego, resulta que no sabes nada… Tienes que volver a armar otro plan, en base a lo que te enseña esa persona que llega. Entonces, definitivamente, igual que en la vida, no existe un plan. Yo digo que cuando pasa la oportunidad, ¡agárrala! Y cuando agarras esa oportunidad es que cuando te impulsas poco a poco. No hay un plan establecido, lo que hay es disciplina y constancia. Sin constancia, no importa el plan que tengas, va a destruirse más rápido, si tienes disciplina tu sueño puede llegar a otro lugar o impulsarse hacia lo que estás planeando…

—En este sentido, como todos tenemos un gran sueño, también tenemos un gran miedo, ¿cuál es tu mayor miedo como músico y como persona?
Como músico y como persona tengo el mismo miedo: no lograr lo que me propongo. Yo siempre hablo de los sueños, pero mi peor miedo es no ser capaz de hacerlo. Realmente, mi miedo no es fracasar, es no intentarlo.

—¿Y qué te motivó a apostar todo por la música?
Fueron tres factores. El primero es que toda persona siempre conoce a alguien que tuvo un sueño y no lo logró y, casualmente, es parecido a lo que tú querías. Así que tú te imaginas, en un futuro, si eso es realmente lo que quieres, verte así… Aunque yo falle, quiero decir que lo intenté. El segundo, fue que cierto familiar mío un día me dijo que llevaba su vocación en las venas y que yo también llevaba esa vocación, pero lo que realmente iba en mis venas era la música y no otra cosa. Lo último sería que quiero llegar a triunfar y decirle a todos que los sueños sí se pueden lograr.

—Me gustaría saber ¿qué quieres lograr con la música? Y no me refiero a tú como artista, llegar a Viña del Mar, sino ¿qué quieres causar con la música? ¿por qué quieres que el mundo recuerde tu música?
Tengo dos objetivos, primero, como cualquier músico, que mis composiciones lleguen a cualquier rincón del mundo, pero el fin de Guanábana y Ron, por mi parte, es ser alguien común haciendo lo extraordinario, que sea un grupo que vino de un lugar común, haciendo lo extraordinario en todas partes. Como la película de Ratatouille, en la que cualquiera puede cocinar, bueno, cualquiera puede formar una banda, como dijo el personaje: no cualquiera se convierte en un gran artista, pero un artista puede provenir de cualquier parte, parafraseándolo un poco. A eso me refiero. 

—Qué increíble… Gracias por este tiempo, Nael.
Gracias a ti, por cierto, si montas esta entrevista en tu blog, me pasas el link, para compartirlo en las redes sociales de la banda.

6 de la tarde y ahí va Nael, desapareciendo de a poco entre la multitud caraqueña, hacia el subterráneo, con su guitarra en la espalda y la enorme sonrisa que lo caracteriza.


Nota: Aquí les dejo el primer sencillo promocional de Guanábana y Ron, de su primer álbum,  "Embriagando sentidos" Apoyemos el talento venezolano.






28 diciembre, 2017

Me dejaste rota y ahora te sorprendes

Esta noche estoy nostálgica, me encontré con algunos recuerdos que me hablaron de ti, de mi época contigo, de nuestras risas y de aquello tan sublime que compartíamos. Fue curioso, viejo amor, hurgué muy bien entre esos recuerdos y me di cuenta que, detrás de esos momentos de alegría, se escondía una versión oscura y llena de lástima.

Detrás de tus sonrisas, podría encontrarme con aquella mujer que se desvivía por ti y que siempre hiciste a un lado. ¿No lo recuerdas? Es porque no puedes recordar aquello que nunca te importó. En tus buenos momentos, el mundo importaba más que aquella mujer... En los días turbios, solo a aquella mujer le importabas tú. 

Traté de ignorar aquellas sensaciones y moví mis recuerdos a lo sublime que compartíamos... Entonces, me di cuenta que nada fue tan sublime, al contrario, todo fue una utopía. Descubrí que era sublime que no habría huracán al que yo no estuviera dispuesta a enfrentar por ti, pero que no había ni una sola brisa que tú hubieras querido soportar por mi. 

Una vez más, evadiendo el sentimiento de lástima... Decidí irme a mis recuerdos de risas contigo, y solo encontré tus risas de mi. Los momentos que guardaba en mi memoria como nuestras más grandes celebraciones de vida, en realidad, me di cuenta que eran tus más grandes celebraciones de vida, que siempre funcioné como un plus, que siempre miré desde lejos tus éxitos, que nunca me dejaste celebrarlos contigo y, principalmente, que nunca reconociste los míos. 

Es realmente impresionante lo que un destello de amor puede hacer contigo -le digo destello, porque ahora entiendo que nunca fue amor-. En aquellas épocas doradas de nuestro amor, veía todo compartido y, ahora que detallo mejor, puedo darme cuenta que nunca fuimos lo que construí en mi mente. En aquellas épocas doradas, tú fuiste dueño del trono, santificado, glorificado, celebrado y amado, mientras que, yo siempre fui el bufón de aquel reino. 

Me dejaste rota y ahora te sorprendes... 
Daarlyn Perroni
Fotografía: Josué Sabogal

Mira, yo que siempre odié frases como "el tiempo lo pone todo en su lugar", "el tiempo lo cura todo", "el tiempo lo dirá todo", entre un montón más relacionadas al poder sobrenatural del señor tiempo, fíjate que hoy entiendo cada una de ellas. 

El tiempo fue mi mejor aliado para curar esa dependencia hacia a ti, me desintoxiqué de ti -en tu caso, suena mejor desintoxicar que desenamorar-, me di la oportunidad de hacerte a un lado, de darte el nivel de importancia que me diste y comprendí que nunca había estado mejor, viejo amor, que sin ti. 

Curioso, el mismo señor tiempo es quien ha invertido ahora los papeles... Ahora quieres ser tú quien me celebre, me ame, quien se desviva por mi y me aclame... ¡Carajo! Justo ahora que encontré un equilibrio, justo ahora que aprendí a amarme primero, justo ahora que aprendí amar a alguien más, justo ahora que dejé de dar el 200%, justo ahora que me importa una real mierda si quieres darme todo cuanto te di. 

¿El señor tiempo es bastante irónico y sádico, verdad?

Te hizo falta sentirte el primero, el poderoso, el dueño y el único... Volviste para buscar a aquella mujer, la de lástima, la que te amó. Y ahora te sorprendes, porque no está. ¿Pensabas que iba a quedarse justo donde la dejaste por el resto de la vida? Hace mucho tiempo que los libertadores nos concedieron la independencia, como para retomar aquellas costumbres de ser esclavos de alguien más.

Me dejaste rota, pero aprendí a construir una nueva forma con todos los trozos. 

El fin de aquello que nunca tuvo comienzo 

Aprendí a darle punto final a aquella época contigo el día que tropecé con alguien que me habló de un amor bonito. 

Fíjate, yo no tenía idea que las caricias no se rogaban, que los detalles eran tan bonitos, que recibir rosas no era solo para los muertos y que una carta no solo te la enviaban personas de lejos. 

Ni siquiera me imaginaba que alguien podría repetirte, cada día, lo hermosa que eres, lo orgulloso que está de tenerte y las ganas que tiene de amarte. 

Jamás pasó por mi mente que dar todo por alguien era algo que podía ser recíproco, que podías compartir tus días con alguien que le gustaba escucharte, amarte y complacerte. 

Me enamoré, viejo amor, me enamoré...

Y te dejé atrás, a ti y a todo ese tóxico capítulo contigo. No me arrepiento de haberme entregado completa, pero sí de permitir que me devolvieran en pedazos. No te sorprendas más, rómpete ahora con la soledad, busca a alguien más a quien romper, entrégate tú ahora, sea lo que sea que decidas hacer hazlo ahora, y hazlo sin mi.  

Me dejaste rota y ya no quiero que te sorprendas.


Daarlyn Perroni 🍃

20 diciembre, 2017

¿Cómo te define el amor?

"Mujer, tienes exactamente el lugar que 
mereces en mi vida y, en la de mi familia, 
un lugar muy alto.  
Eres la persona correcta para mi." 

Christopher Gutiérrez
El amor es, en muchas oportunidades, el trago más amargo, el camino más difícil y, en otras tantas veces, el tequila más ameno, el paseo más inolvidable... 

¿Cómo nos define el amor? 

Creo que pueden estar pensando en que me volví loca, por aquello de que no somos nosotros los que definimos al amor, sino al revés. Tengo la teoría de que somos producto de lo que el amor ha hecho con nosotros... 

En palabras más sencillas, el amor puede ser el motivo por el que seas la mejor persona del mundo o el hijo de puta más grande que alguien se haya topado en la vida. El amor te moldea a su gusto mientras te tiene, dependiendo de la experiencia, te hace comprensivo o egoísta, amoroso o frío, manipulador o complaciente, dependiente o individualista.

Lo que encuentro más maravilloso de todo este asunto es que el amor no te define para siempre. El concepto de ti puede cambiar a medida que nuevos amores lleguen. En los inicios, el amor me definió como una mujer fría, calculadora, distante, cerrada, entre muchas otras cosas que para algunos son un don y para otros una maldición. 

Ahora, puedo decir que guardo algo de aquello de ser calculadora, sin embargo, agregué nuevas características a mi concepto de mi misma: comprensiva, amorosa, dedicada, luchadora, perseverante y fuerte. El amor me va moldeando con el pasar el tiempo y de las personas que me hacen sentirlo. Cada vivencia es una experiencia y cada experiencia es un nuevo significado dentro de nuestro propio concepto como seres humanos. 

¿Se va entendiendo mejor aquello de que el amor es quien nos define? Contestar la típica pregunta de "¿qué es el amor?" siempre fue uno de los retos más grandes para cualquier persona, en primer lugar, porque el amor no tiene una definición única, su significado es tan subjetivo que pueden existir tantas definiciones de amor, como personas hay en el mundo. Aún así, creo que un reto aún mayor es responder "según el amor, ¿cómo eres?" ¿Alguien, realmente, está listo para responder esa cuestión? 

Según la psicología, son nuestras experiencias, cultura y crianza las que van a definir nuestras conductas y nuestros pensamientos. Ningún psicólogo menciona al amor, pero les vendría bien deducir entonces ese fenómeno del cambio, para bien o para mal, de una persona antes y después de estar en una relación. Nunca volvemos a ser los mismos después que el amor nos toca, no volveremos a pensar igual, ni a sentir igual, ni a actuar del mismo modo. 

¿Estaré rayando en la locura que siempre trae consigo el insomnio durante las madrugadas? ¿Ustedes creen que el amor nos defina o que sea al revés? ¿Será un trabajo mutuo? ¿Nosotros definimos al amor como sentimiento y es este quien nos define como personas?


Daarlyn Perroni 🍃

26 noviembre, 2017

Insomnio en letras

Nunca sabemos de dónde vienen los insomnios, no me refiero a su significado, sino a su causa. Los insomnios llegan sin avisar, pasan para quedarse... 

Tampoco sabemos por qué su motivo es hacernos sentir tan miserables, tan desdichados, tan solitarios. Lo más curioso de los insomnios es que, aunque nos arrebatan el sueño, jamás nos dejan distraerlos con algo más; no les gusta mirar televisión, no les gusta ordenar algo, parece que su única función es mantenernos despiertos a merced de la noche y de los más oscuros pensamientos. Me pregunto si alguien, alguna vez, ha tenido un insomnio que sea positivo; que no pueda dormir de la felicidad, por ejemplo... 

¿Los insomnios serán mecanismos de defensa? ¿Qué son? ¿Para qué existen? ¿Tendrán alguna cura o solución? 


Tal parece que no. No han venido a ser entendidos, sino a lo que dije: a hacerte sentir miserable y desdichado. 

¿Adivinan algo? En efecto, esta reflexión la he escrito a mediados de una noche de insomnio. Debo añadir que yo he conseguido algo positivo en estos ratos de insomnio, en ellos he encontrado una gran musa, la mayoría de mis escritos vienen de noches de insomnio. Los insomnios me inspiran, tanto como transformarlos en letras complejas. 

Lo más irónico es que, aún sabiendo sus negras intenciones, los dejamos pasar a quedarse. ¿Los insomnios se proponen hacernos miserables o somos nosotros los que, por puro masoquismo, hacemos que nos hagan sentir así? Lo dejaré a reflexión de cada uno de ustedes.


Daarlyn Perroni 🍃

15 noviembre, 2017

Abril del 2015

Cuando me miró fijamente a los ojos por primera vez; me concentré en su mirada: tan fuerte y penetrante, sus ojos eran más claros de lo que imaginaba, sus labios eran carnosos y estaban sonriéndome. Sus cejas eran pobladas, perfectamente arqueadas, su piel era suave y su barba era imponente. Era algo más perfecto de lo que imaginé, acaricié su rostro para que mis manos lo grabaran, para que mi sentido del tacto no olvidara su textura. 


De vez en cuando me hacía la loca y veía a mi alrededor, tratando de escapar de su mirada pero, al voltearme, él continuaba ahí, viéndome... Nunca me habían mirado así: como se mira y admira el "arte".

Traté de no fingir, ni aparentar nada. No cohibí mis locas ideas, mis risas incontrolables, mi indiscreción, no sentí la necesidad de ocultar mi personalidad, mi desastrosa personalidad. Estoy segura que pensó que yo era una loca (me lo dijo varias veces esa tarde). Pero, ¡¡las mejores personas lo están!! (también se lo dije). "Me atraes, me encantas" era lo que quería decir, pero tal vez era demasiado pronto para hacerlo. Yo solo represento ese toque de locura y salvajismo que tal vez él necesite o tal vez no. ¿Quién lo sabe?  Solo sé que sin más lujos que una sabana en la grama, pude disfrutar de unas horas inolvidables. Si se repiten o no, no me importa. No usaré la lógica para describir ese momento, solo la locura.

Daarlyn Perroni 🍃

01 noviembre, 2017

Mil maneras de llamarme

   Mis queridos lectores, hoy no les compartiré líneas creadas por mí, aunque, de hecho, traten sobre mí. Hoy, quiero compartirles un escrito de un hombre que me amó. ¿Por qué? Porque jamás alguien había encontrado mil maneras de llamarme para describirme, para que les sirva de inspiración en sus relaciones amorosas, para contarles que el amor es difícil, pero hermoso. 

  Sin más preámbulos: 


"Las primeras veces que escribí sobre esa mujer, me encontré lleno de solidificadas dudas, me atrevía a llamarla de miles de formas que, ahora entiendo, no se parecían nada a su universo.

La llamé de mujer de muerta sensibilidad, mujer de infames perspectivas. La llamé indolente, fría, intransigente. La llamé dura, la llamé fuerte.

La llamé diosa, la llamé humana. ¿Cómo darle categoría a tan extraña encarnación? Ya no puedo enclaustrar en abismos lejanos las raíces del entendimiento humano, no todo se mide en claro-oscuro, no todo lo entiendo, acepto o amo… Es humanamente normal.

Hoy, sigue sin tener una etiqueta, un lugar o forma de nombrarla, sin rayar en el desconocimiento de su alma, cuerpo y mente.

Sin embargo, me atreveré a contar en mis líneas, lo más parecido a su descripción, tan pura y corrompida con las que el mundo, y yo, la señalamos.

El tiempo ha pasado y he recorrido los años, meses, días, horas, minutos y segundos a su lado, por eso la llamo VIDA; por su heroica motivación a querer resurgir a donde quiera que va. Se ganó el derecho de ser llamada LUZ, ser PAZ, de ser ARTE

La llamo TIEMPO por intentar, llamo a su imagen MUERTE por llegar, no importa cuánto deba esperar…

He visto como los más débiles, de mente y corazón, la llaman SÍMBOLO; otros, más osados, la llaman TRAICIÓN… Pobres humanos, ajenos al conocimiento, tan llenos de envidia, presos en su propia frustración.

Esos mundos cerrados, y a la vez prohibidos, suelen tener un poder de atracción”, dijo Benedetti para las generaciones. Ella más que un mundo, se confunde con un UNIVERSO, algo más de mi visión, pero no sé si llamarla DIOSA, a veces incapaz de decir su nombre, no se equilibra la balanza, igual que un MOTOR se convierte en AGENTE DE CAMBIO, PRECURSORA, PRESUMIDA y DÉSPOTA; sin rayar un poco en la MODESTIA, llama la visión, valga la redundancia, la llamo VISIONARIA, una adelantada a su época.

He tocado los aspectos más minimalistas, su silueta se difumina entre la divinidad y la longevidad, así que la llamo ELEMENTAL, la llamo FUEGO, TIERRA, MADERA, AGUA y VIENTO, revolucionando a su paso. La llamo CICLÓN, VOLCÁN y TORMENTA, porque desata en cada gota palabras de sentimiento. 

La conocí de PIEDRA, igual que ellos, encontrando placer en la soledad; la conocí como OCÉANO, como MAR, igual que él, siempre solo, misterioso, nunca lo conoceremos del todo…           

Un día, dejé de engañarme, vi cómo sufría y se flagelaba constantemente, así que en tan dolientes sentires la llamo LÁGRIMA, por las lecciones que brinda, la llamo LIBRE y no esclava, por no encadenarse a tan pesadas cadenas que la oprimen.
La descubrí entre líneas y papel, una mujer entregada a su pasión de escribir y leer. La llamo CARICIA, porque sus palabras saben recorrer la piel. ¿Ya mencioné que es LIBRE? Es que es igual que un PÁJARO, que abre sus alas y sabe volar, cuando se entrega al lápiz y al papel. 


Mi intención no es llegar  a su vera, está inmersa en una personalidad difícil, por eso la llamo INGENUA y FÁCIL DE FRACTURAR; otra vez HUMANA, reflejando defectos en su faz.

La llamo AZAR por todo lo que apuesta, la llamo ADRENALINA por todo lo que arriesga. Por sus abrazos, la llamo CALOR, y por su rabia, FIERA. La llamo CALLE, no por peligrosa, sino por impredecible.

La llamo MAGIA, AMIGA y MUSA. La llamo SONRISA FIEL, por lo sincera. La llamo DELICADA y DAMA, porque danza al ritmo en las palabras de una manera estrafalaria.

¡Malditos! Los que se atrevieron a jugar con ella y la marcaron de títere y de desviada, de juguete y de payaso, de sangre, de asfalto; aunque los compadezco, porque ella es lo que ellos temen ser, me río de esos bastardos.

Aunque si existe verdad en su lado oscuro, un lado que me hace llamarla GENIO, pero DEMONIO. Tengo que llamarla BESTIA, tengo que llamarla MANICOMIO. Igual que una VASIJA o que PANDORA, guarda dentro todo lo que el mundo repudia.
¿Cómo luchar contra eso? Lo siento, pero la llamo AGITADORA, PROVOCADORA, IRREVERENTE y POLÉMICA.

¡Malditos ignorantes! Que no quieren amarla, solo entenderla, solo usarla… Y, en palabras que escuché un día: “Sin dinero lo llaman triste loco, y con él, divertido excéntrico.”

Siento tristeza a veces, porque conozco su infierno y su paraíso lejano, no es raro que se volviera desconfiada. La llamo HERMÉTICA, alérgica al amor, antes, la llamaba VIRUS y GERMEN.

También siento orgullo de tan magnífica mujer, así que la llamaré BALA, por no dejarse detener. Siempre la llamo, pero no se vuelve, ¡bravo! Y, aún así, todavía hay gente que la llama RATA, que la llama INFIERNO

A ella no le importa, sé que nada la detendrá, nada la hará doblegar. Te llamo MANHATHAN, BROKLYN y NUEVA YORK, porque tú jamás duermes. DIOSA, HUMO… Te llamo DESIERTO, porque eres inclemente y pareces eterna.

Hoy, amada inmortal, te llamo de miles de formas, buenas y malas, para bien o para mal, yo también te colocaré en los más altos pedestales, te hundiré cada vez que la rabia me invada… Serán hermosas y venenosas formas de hacerte inmortal.
Siempre te AMARÉ y te ODIARÉ, pero te amaré y eso es lo que importa.

Christopher. "

28 septiembre, 2017

La mujer de piedra

   Todos hemos conocido a una mujer de piedra: fría, dura y distante. ¿Alguna vez nos detenemos a pensar por qué esa mujer es así? ¿Nació así? ¿La hicieron así? 

    La mujer de piedra no siempre es fría, dura y distante porque así lo quiere, es solo el miedo a ser lastimada. No puedes acercarte a una mujer de piedra si tus intenciones no son amarla, entenderla y aceptarla. 

    No puedes pretender amar a una mujer de piedra si no vas a tener paciencia. Las mujeres de piedra no se dejan amar tan fácilmente y no ceden al primer intento. Las experiencias les han demostrado que ceder tan pronto solo trae caos, destrucción y desastre. 

      Nos hemos vuelto un poco egoístas con ellas, ya no nos tomamos el tiempo para tratar de entender sus personalidades, ya no queremos hacer los esfuerzos necesarios y ser esa gota que rompe con la piedra por su constancia. ¡Qué injustos somos! Nos hemos dedicado a señalar a las mujeres de piedra, a tacharlas de inhumanas y malvadas, y a rendirnos al primer intento en romperles la coraza. 

En la foto: Daarlyn Perroni.
Tomada por: Josué Sabogal.
La Estancia, Altamira, Ciudad de Caracas.
Septiembre del 2017.
      Alguna vez leí que "aquello que vale la pena, nunca será fácil." ¿Y si aquellas mujeres difíciles de entender, de amar y de aceptar son las que más valen la pena? ¿Quién nos dice que después de tanto esfuerzo por entenderlas no vamos a obtener una gran recompensa? Lo que muchos desconocen es que quien se queda hasta el final con una mujer de piedra y logra desnudarla, se ha ganado el cielo... Porque cuando una mujer de piedra se decide a amarte, te amará como jamás podrá hacerlo una de carne y hueso. 

       Llegué a la somera conclusión de que las mujeres de piedra son las que van a tener los sentimientos más puros y sinceros, porque son las únicas que no se atreverán a soltar un "¡Te quiero, cariño!" si realmente no lo sienten. No son capaces de soltar nada parecido al afecto, hasta que llegas a ganártelo. 

        Hay tantos tipo de mujer, como mujeres hay en el mundo. La sociedad cae en el error de creer que todas (o al menos la mayoría de ellas) serán cálidas, amables y amorosas de buenas a primeras. Es necesario entender que la personalidad o forma de ser, no solo de una mujer, sino de cualquier ser humano, va a ser distinta de acuerdo a cada individuo con el que interactúe. En otras palabras, dependiendo de los estímulos que utilicemos, veremos reacciones distintas: frías y distantes o cálidas y agradables. 

       En fin, hay tantas razones por las que una mujer (o cualquier persona) pudiera decidir ser de piedra: experiencias, reacciones, mecanismo de defensa y paren ustedes de contar. Lo importante es aprender a no juzgar de primer momento, a conocer y decidir si se tienen las ganas suficientes de adentrarse en el mundo de una mujer así. 

     Afortunados todos aquellos que se han enamorado de una mujer de piedra, y que además, han conseguido hacerla humana, han logrado ser el motivo por el cual alguien tan duro con el mundo, vuelva a creer en las cosas buenas y bonitas.

Daarlyn Perroni 🍃

09 septiembre, 2017

Hacer el amor es más que follar

          Hacer el amor es más que la simple acción de follar.

    Vine a reflexionar sobre dos cosas que todos creen conocer, que muchos separan, que otros mezclan y que unos cuantos confunden: amor sexo. ¿A cuenta de qué? Pues que a mi corta edad de 21 años, descubrí el amor y aprendí que hacerlo es más que follar.

    Este es un tema complicado, genera polémica, diferentes opiniones, debates... ¡Me encantan las disyuntivas! Aprendí a hacer el amor (Stop, no estoy hablando de nada sexual); lo hice sin quitarme una sola prenda. Aprendí a descifrar miradas de ternura, de empatía, de dolor, de apoyo, de complicidad y de felicidad. 


    Aprendí a conocer tanto a una persona a tal nivel de saber hasta qué significan cada una de sus posturas, de sus gestos, de sus movimientos e incluso, de sus respiraciones. Aprendí a saber cuándo necesitaba un beso, un abrazo y una sonrisa de "aquí estoy."


    ¿Ustedes sabían que aprender todo aquello es también sinónimo de hacer el amor? El amor se hace un día a la vez: cada vez que descubres una nueva maña del otro, una nueva pasión, un nuevo sueño, un nuevo enojo... No sé cuántos de los que me están leyendo justo ahora puedan entender lo que digo, no sé cuántos pensarán que todo esto raya en la cursilería, no sé cuántos habrán sentido lo mismo alguna vez... 

      El caso es que estamos en una época donde se engañan a personas haciéndoles creer que follando los amamos y donde follar es sinónimo de amor y no existe más. A la sociedad le ha costado entender que uno es parte del otro, pero que no son lo mismo. Hacer el amor es, a veces, hasta dejar ir al otro, entender cuándo su felicidad no está a nuestro lado y dejarlo ser, al lado de alguien más. 

   La mejor definición que encontré para darle sentido a lo que hacer el amor se refiere, la obtuve de Aristóteles: "El amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos." ¿Me explico? Hacer el amor no es tan sencillo como follar, no pasa con cualquiera, no se encuentra tan fácil y no debe decirse tan a la ligera. Mírenme a mí, me ha tomado 21 años y un par de desventuradas relaciones poder hacerlo. 

Inclusive, hacer el amor implica mutar pensamientos y paradigmas: cuando llega alguien que no es como el resto, alguien demasiado distinto a ti, a quien jamás imaginaste amar es ahí cuando se quiebran los paradigmas: los tuyos, los del otro, los de la sociedad, los del amor como lo conocías antes de esa persona. Aprendes a quererle cada uno de sus defectos y a convertirlos en virtudes. 

     La mejor parte: follar es parte de hacer el amor


   ¿Han leído aquella frase rosa y tan icónica del gran Julio Cortázar? "Ven a dormir conmigo: no haremos el amor. Él nos hará." La magia de hacer el amor no se queda solo en aprender a conocerse, aceptarse y quererse el uno al otro a niveles exorbitantes, no. 


   ¿Han experimentado follar con amor? Hay más que deseo carnal, más que instinto animal y más que la sed de saciar los cuerpos. Agregarle emociones y sentimientos a esa experiencia la hacen mucho más intensa, más placentera, más única, más especial. El arte de hacer el amor es poder engranar todo lo aprendido de esa persona: cada página leída de su libro teórico y mezclarlo con la práctica, con la mayor demostración física de amor: el sexo.
 
Con esta entrada quiero invitar al debate y dejar en escrito la enriquecedora experiencia que hacer el amor me ha traído. Esperando, por amor al big bang, que todos ustedes hayan podido o puedan hacer el amor al menos una vez en la vida. Cuando pase, no se lo pierdan, no lo esquiven, no lo evadan, no le teman... 

¿Hacer el amor para follar? ¿Follar prometiendo hacer el amor? ¿Hacer el amor y follar? Perspectivas, perspectivas, perspectivas... 

El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida” - Mario Benedetti. 
    

Daarlyn Perroni 🍃

02 septiembre, 2017

Quiero volar como lo hacían mis abuelos

         En esta ocasión, vengo a hablarles de algo muy personal y puntual: la magia de mis abuelos. Nací en un pequeño núcleo familiar de 4 personas: mis abuelos paternos y mis padres, vine a su vida a ser el buen quinto. 

         Desde que tengo uso de razón, en nuestra casa se daban las mejores fiestas (antes claro, cuando la plata era suficiente); me crié rodeada de adultos y mezclándome en sus eventos ¿Saben qué es lo que más me gustaba observar de todo aquel mundo? Ver a mis abuelos volar.

         Es decir, en cada celebración, tenía que sonar alguna canción del género pasodoble (específicamente, "El cariño verdadero", porque era la favorita de mis abuelos) y ellos salían a la pista. A todos los presentes les gustaba mirarlos, disfrutaban hacerlo, así que si alguien más estaba bailando, comiendo o hablando dejaban lo que estaban haciendo y despejaban toda la pista para aplaudir y concentrarse en el espectáculo que daba la pareja favorita... 

        Quisieras o no, te quedabas embobado viéndolos bailar, lo hacían tan bien. Ella parecía tan liviana entre sus brazos y él parecía poderoso, como si tuviera al mundo en sus manos. Se desplazaban a lo largo y ancho de toda la pista, dando vueltas, de un lado al otro, al ritmo del cariño verdadero, sus pies iban al unísono... Era como si hubieran nacido para eso. 

        A mitad de canción (casi siempre) los demás querían mezclarse, así que entraban un hombre y una mujer a bailar con ellos, cambiaban de parejas y no bailaban mal pero, indudablemente, se veía la diferencia: con otros bailaban estupendo, pero entre ellos volaban. Yo siempre me sentaba desde un lugar donde tuviera acceso visual a toda la pista, me gustaba observarlos bailar, me gustaba contagiarme de esa vibra, disfrutaba hacerlo y sólo podía pensar: ¡Yo quiero volar como lo hacen mis abuelos!

       Desconozco si esa magia se logra porque exista amor entre ambas personas, por la práctica de los años bailando o, sencillamente, porque a ambos se les daba muy bien.  Sin embargo, descarto las dos últimas, pues si fuera por práctica o buen manejo del género, bailarían así con los demás, pero esa magia, esa magia solo existe en ellos dos. No sé si eso sea una manifestación o síntoma del amor, pero si lo es, me muero por encontrar a alguien con quien pueda volar como lo hacían mis abuelos...




        Nota 1 : ¡Menos mal eran tiempos en que ya se habían inventado las filmadoras! Gracias a ello, aún puedo disfrutar de esos momentos, aunque uno de mis abuelos no esté, y también puedo compartirles un poco de cómo volaban mis abuelos... 


         Nota 2: Esta entrada va dedicada a mis abuelos, especialmente, a mi abuela, que aunque ya no se encuentre físicamente con nosotros siempre, siempre va en nuestros corazones. Mi ángel, te amo y extraño. ¡Gracias a mis abuelos por haberme permitido ser testigo de una de las magias más lindas, por dejarme verlos volar!




Daarlyn Perroni 🍃