25 julio, 2016

El aniversario de tu ausencia

El aniversario de tu ausencia es el único aniversario que no me atrevo a celebrar, que no me atrevo a dejar atrás y al que simplemente no me puedo adaptar. Un año, 365 días, 12 meses y unas muchas semanas, es demasiado tiempo, el suficiente dirían algunos para olvidar, acostumbrarse o superar…
La verdad es que aún y cuando dejas de ver y hablarle a una persona, no implica eso borrar su recuerdo de tu mente algún día. Al contrario, tu recuerdo en mi mente se intensifica con tu ausencia, con la nostalgia de volver a compartir una tarde contigo, de volver a tener un motivo para reír y sobre todo, de volver a sentir un abrazo tuyo.
Extrañar es el precio que tiene el vivir los buenos momentos, eso dice un poeta, ahora mismo no recuerdo cuál, pero ¡vaya que fueron muy acertadas sus palabras! Extrañar a esas personas que no se pueden volver a tener, es un alto precio, que no podemos pagar, que vamos a quedar debiendo siempre. Algunas lágrimas salen al compás de cada canción en la que vive un recuerdo tuyo, un recuerdo nuestro. Es inevitable que las cosas empiecen a parecerse a ti, cuando ya no estás. La calle en la que camino, la música que escucho, las estaciones del tren que solíamos tomar, el sabor del café que solíamos compartir y el estruendo de las risas más sinceras que podías provocarme.

En este gris aniversario, solo puedo recitarte esta poesía, estas palabras llenas de amor y nostalgia, llena de ganas de tenerte aquí conmigo. Se cambia el factor común del “feliz aniversario”, la frase de hoy es “Otro triste aniversario”.

Daarlyn Perroni 🍃

05 junio, 2016

¿Libertad o soledad?

             Muchas veces decimos amar nuestra libertad, esa la cual nadie tiene derecho a arrebatarnos. Pero ¿hasta qué punto se confunde libertad con soledad

             Amamos vivir solos en casa, tener la libertad de estar sin ropa por las noches, de limpiar cuando queramos, de poner nuestra música favorita a todo volumen sin perturbar a nadie que esté durmiendo o que no le guste, de comer a la hora que queramos y de hacer lo que queramos hacer. Pero a las 3 de la mañana cuando te encuentras sumido en tus pensamientos tristes y necesitas abrazar o llamar a alguien y no hay nadie, ¿es libertad o es soledad? 

               Nos gusta sentirnos libres, no tener nadie a quién darle explicaciones de a dónde vamos, a qué hora volveremos, sí volveremos, con quién andamos. Pero al mismo tiempo no hay nadie que se preocupe si llegas bien a casa, si comes bien, qué has hecho en estos días, si estás bien o si estás mal. ¿A eso le podemos llamar libertad o soledad? 

                 Dichosos aquellos que puedan encontrar el punto medio entre ambos: tener a alguien que te haga compañía, que se preocupe por ti, que esté a tu lado pero que no te limite a ser como eres, que comparta las cosas que gustan a hacer y con quien puedas actuar como si estuvieras solo aunque no lo estés. A esto podemos llamarle libertad con todas sus letras, libertad en compañía, libertad que no ata, libertad que no prohibe, libertad de ser y estar, sin ser ni estar solo. LIBERTAD

                 Basta de confundir libertad con estar solos cada domingo en la noche, basta de llamar libertad a ese estado de no tener a quién decirle que estás mal y que necesitas que se preocupen por ti. Y sobre todo, basta de llamar soledad al pensamiento de que para ser necesitas alejarte del mundo. 
                     
                      Ama en libertad, deja que te amen en libertad. Que no te cohíban y sobre todo: que no cohíbas. La soledad no siempre es sinónimo de libertad, al menos no cuando estar solo te ata a la tristeza. 



Daarlyn Perroni 🍃



20 mayo, 2016

Te odio, te amo.

     De todas las personas existentes en el planeta, jamás pensé amar a alguien como tú.

    ¿Quién no odió antes de amar? Me pasó, no concebía la idea de que alguien con tan complicado carácter pudiera formar parte de mi vida e inclusive, ser una de las partes más importantes en ella.
    ¿Es posible odiar de a momentos y amar de repente a la misma persona? Confirmo rotundamente que sí, es posible. Las cosas pequeñas, las conviertes en grandes conflictos, creo que sin que el mundo pudiera notarlo; tú y yo hemos creado la tercera guerra mundial y la cuarta, y la quinta, y la sexta...  Está en tu naturalidad dejarte llevar por la ira y convertirte en tornado; destruyendo todo a tu paso. Tienes el don de llevarme la contraria, de no escuchar muchos de mis consejos, de ser tan distante en ocasiones y de olvidarte de cuánto te amo, eso es lo que más odio, que la ira te borre los buenos sentimientos. Pero, te amo así.

      Tal vez me has convertido en una especie de masoquista, porque aunque sufro con cada discusión, soy feliz con cada reconciliación. Porque en mi balanza, pesan más los buenos momentos, las buenas locuras, los grandes consejos, los grandes abrazos, las dulces palabras, los empujones pa' lante y todo el amor que las malas reacciones y los cortos pero amargos momentos post - discusiones. Por eso te odio, pero cómo te amo!
        Para que existan conflictos hacen falta dos personas y es resaltante tu valentía al asumir el reto de quererme y soportar todos y cada uno de mis defectos. Me odias a veces, lo sé. Pero otras tantas me amas.
       Este tipo de relaciones, las terceras personas no van a entenderlas, desde afuera todo se ve como un conglomerado desastre, pero dentro de tanto caos tenemos nuestro orden. Por eso te odio a veces y otras muchas te amo.
       Vaya que ha sido difícil llevar en nuestras espaldas la convivencia, vaya que hemos tenido muchos conflictos y lo importante siempre ha sido resolverlos, porque cuando hay afectividad, no habrá odio que valga. Porque aunque te odio y me odies, te amo y amas tanto como para preferir olvidar las diferencias y continuar el mismo camino, el de siempre. Por eso y más te odio, pero sobre todo te amo.


Daarlyn Perroni 🍃 

     

17 mayo, 2016

Valgo la pena, sé que si.

        Soy complicada y difícil de entender, pero valgo la pena, sé que si. A primera vista, sé que puedo parecer una de esas frías mujeres, egoístas e irreverentes contra el mundo. 

       Sorpresivamente no lo soy. Puedo sacar de quicio a cualquiera, hacerlos enloquecer a todos, causar muchas primeras malas impresiones, pero valgo la pena, sé que si. Sé que soy afortunada al tener personas que asuman el reto de quedarse a mi lado, de quererme sin pretender cambiarme y de luchar muchas veces contra mi irreverencia y mis cambios radicales de humor. Pero sé también que quienes me tienen en su vida y se ganan la mejor versión de mi, también son afortunados por haber logrado quitar esa coraza y develar lo frágil, tierna, tímida, sensible y amorosa que puedo llegar a ser. Valgo la pena, sé que si. 

        Es difícil construir muros para evitar que te hieran y, obtener a cambio, que todos piensen que no tienes sentimientos, ni emociones como cualquier ser humano. Para el resto del mundo siempre serás la fría, la mala mujer, la egoísta. Es más fácil sacar estas conclusiones que enfrentarte a ellas y ganarte entonces la mejor versión, la mejor parte, porque después de todo valgo la pena, sé que si. 
       
       Hay personas a quienes nos toca nacer incomprendidas; nacemos con una gran necesidad de dar amor y con la misma gran necesidad de recibirlo.

       Por muy difícil que sea la personalidad de alguien, no quiere decir que deba conformarse con cualquiera que pretenda quererla y que en el proceso pretenda cambiarla. Porque vales la pena, es importante encontrar a alguien que por muy difícil que sea quedarse a tu lado, lo intente y sobre todo, lo logre. Sin cambiarte, sin rendirse, sin dejar de lado que ante todo lo superficial, también somos personas que sentimos y amamos, y cuando amamos, lo hacemos con el corazón y ciento por ciento. Por eso y más, valgo la pena, sé que si.


      Daarlyn Perroni 🍃

13 mayo, 2016

Mi última carta

Muchos querrán leer mi última carta.
Algunos por la simple curiosidad, otros para tener material para hablar sobre mi y lo sucedido, y unos pocos la leerán porque en realidad les importa.
¿Que quiénes van a entenderla? Me atrevería a decir que los contaría con una de mis manos y me sobrarían dedos. Casi todos van a juzgar mis acciones como persona, es tan fácil cuando juzgamos a otros y tan difícil intentar entender por qué las personas actúan como lo hacen, qué los lleva a ser así. Es fácil señalar y decirle a otra persona qué es lo que debe hacer, qué está bien hacer y qué no, al parecer para criticar todos estamos hechos, pero para recibir criticas no.
La sociedad descompuesta en la que vivimos, a veces me asquea. A la gente le hace falta más tolerancia, le hace falta más honestidad. Estamos viviendo una era en la que ser homosexual es un pecado capital, pero discriminar por ello es completamente normal. Las personas sueltan un motón de palabras filosas con su boca y esperan que ninguna de ellas hiera a otra persona. Esperan que sus burlas hacia a otros, sean tomadas como chistes y no como motivo de suicidio en algunos casos. Si alguien se suicida por presión social es juzgado como cobarde, pero quienes les hicieron tantas burlas a esa persona, quienes la orillaron a dejar la vida serán catalogados como "los más fuertes", porque así es la sociedad en la que ahora vivimos.

Mi última carta casi no habla sobre mi, para encontrar lo que todo esto tiene que ver conmigo hay que saber entender mensajes subliminales. Mi última carta no es más que una crítica a la sociedad en la que me ha tocado vivir, de la que soy parte. Es una crítica a esas personas intolerantes, que ni viven, ni dejan vivir, es una crítica a quiénes les ha gustado juzgar durante toda la vida como cobardes, pero no han sido valientes para vivir en carne propia lo que el otro si.
Mi última carta es un grito silencioso, en el que pido ayuda no sólo para mi y para todas las personas que han tenido una vida difícil y que saben lo difícil que es tener que luchar solo contra una multitud por tus ideales, sino también es un grito en el que pido ayuda por esta caótica y estereotipada sociedad, para que pueda ser sensibilizada; un poco menos juez, un poco más humana.

Daarlyn Perroni 🍃

07 mayo, 2016

Dijiste que no ibas a romperme

         Dijiste que nunca ibas a romperme, pero poco a poco dejaste de tomar mi mano al caminar.
         Dijiste que nunca ibas a romperme, pero dejaste de regalarme esa dulce mirada que hacía sentirme especial en tu mundo. Dejaste de darme cálidos abrazos en aquellos días fríos cuando te necesité, dejaste de caminar a mi lado, apresuraste tu paso y te olvidaste que detrás venía yo, siguiéndote. Me hiciste a un lado y dijiste que nunca ibas a romperme.
        Dijiste que nunca ibas a romperme y lo irónico es que te ayudé a hacerlo al creerte, al poner mi ilusión en tus torpes manos y la dejaste caer. Te entregué mis mejores días, mis más sentidas sonrisas, la mejor versión de mi... Dijiste que no ibas a romperme y me quebraste completamente.
         Aunque cobardemente me mirabas día tras día a las ojos y te atrevías a mentir al decirme que nunca harías nada para dañarme, aunque cobardemente te lucías con todos diciendo que no hacías otra cosa que amarme; valientemente te atreviste a decirme que no ibas a romperme y hoy, hoy estoy hecha pedazos.
        Dijiste que no ibas a romperme y aquí me tienes, amándote con cada pequeña parte que quedó de la feliz mujer que alguna vez amaste.
Daarlyn Perroni 🍃

30 abril, 2016

Aquí estoy, atada a ti.

        Aquí estoy, atada a ti. Dejándome morir cada día más, por verte vivir a ti. ¿Te preguntas si me estoy quejando de ello? Para nada, no sé qué nivel de masoquismo extremo es este, pero no logro olvidarte por un momento, aún y con las lágrimas que me hiciste derramar, con los días amargos que a tu lado llegué a pasar… No me preguntes cómo, pero aquí estoy, atada a ti. El ser humano de por sí es un ser masoquista, le gusta lo prohibido, le gusta lo que le lastima. Y yo, más que como ser humano, como mujer, lastimosamente perdí mi orgullo y mi dignidad muchas veces, buscándote. Es que aquí estoy, atada a ti. 

Daarlyn Perroni 🍃

24 abril, 2016

La primera y única vez que te tuve

Un solo día bastó para arriesgarme a quererte, como la lluvia a los tiempos de sequía, como el sol al amanecer, como tú a mí. Un solo día fue suficiente para encontrarme perdida en tu mirada, para meterte en mi mente a vivir y no permitirte nunca salir. Tan solo un día bastó para mirarte, para hablarte, conocerte, besarte y me ha llevado 365 días más para olvidarte, sin éxito.
Tus ojos marrones, tan marrones como el café y tan causantes de mis insomnios como el mismo. Tu mirada, tan enmarcada en esas cejas pobladas y en aquellas pestañas tan llamativas, tu mirada sobre mí, sugiriéndome ternura, proponiéndome aventuras. Tu sonrisa, tu sonrisa tan suave, tan simple y caben en ella un millón de palabras que no dices con la boca. ¿Cómo olvidar todos estos detalles? Aún y cuando sólo los tuve por una única vez, por unas únicas horas, son momentos y detalles que perduran para siempre, que se graban en mi mente, que morirán conmigo. 
La primera y única vez que te tuve, no me arrepiento de haberte tenido al menos por ese instante, aunque ese instante fuera corto, fue preciso y fue suficiente para durar para siempre. Aquella primera y única vez que te vi, aunque no fuiste mío, te tuve y aunque en realidad nunca te tuve, te perdí. Aquella primera y única vez que te tuve, es la primera y única vez que disfruté tanto de la compañía de alguien.Tú, yo, nosotros y nuestra primera y única vez.



Daarlyn Perroni 🍃

11 abril, 2016

Mi primer y más creíble "para siempre"

Hay siempres que prometemos, sin tener la certeza de que se cumplan. Hay siempres, que aunque no se cumplieron, siempre quedarán como un buen recuerdo. Hay recuerdos que aunque no prometemos hacerlos eternos, duran para siempre.
Existen momentos, etapas, rutinas, palabras, promesas, personas que creímos que serían para siempre y hoy, ya no existen. Prometemos y nos prometen una cantidad inimaginable de siempres, que nunca o casi nunca cumpliremos, ni nos cumplirán. Pasamos toda una vida escuchando de otras personas, que siempre estarán para ti, pero te dejan; de momentos que piensas que siempre durarán, pero terminan y creces creyendo cada vez menos en un para siempre.
Nunca llegas a comprender del todo, como es que aquellos mágicos momentos e irreemplazables personas se desvanecen de tu vida a medida que creces, es doloroso creer en un para siempre, que siempre termina. Es doloroso, sí, y es parte de crecer, evolucionar y cambiar. Pasa que no todos los momentos, ni todas las personas están dispuestos o preparados para crecer y cambiar junto a ti, no todos están listos para vivir un para siempre a tu lado.
Sin embargo, no todo es tan efímero, cuando crees que cada siempre fue una utopía incapaz de mantenerse en el tiempo y el espacio, cuando menos crees en un para siempre, cuando justamente dejas de prometer siempres, es entonces cuando aparece…
Es alguien que da sentido a tu vida, que te reinventa las sonrisas y los momentos más increíbles que jamás hayas tenido. Es un para siempre, que directamente no te promete nada, no te promete estar hasta el fin de tus días, no te promete repetir cada recuerdo, pero esa es la magia del verdadero para siempre, que no es para siempre. No es monótono, no te promete los mismos momentos, porque cada día te ofrece uno mejor que el anterior. 
Mi primer y más creíble para siempre, resulta que no puedo asegurar que este siempre, sea para siempre en el tiempo y el espacio del transcurso de mi vida, pero puedo afirmar con toda la certeza que habita dentro de mi alma, que aunque los momentos ya no se vivan y la persona no transcienda conmigo, siempre quedarán en mi los mejores recuerdos, capaces de satisfacer esa ausencia de ese siempre, capaces de hacerme agradecer haber tenido por el tiempo que fuera, la maravillosa oportunidad de descubrir la vida y sus misterios, de la forma más alocada, de la forma más indescriptible y con la persona más verdadera que una vez se cruzó en mis para siempres.
A ti, gracias por hacerme creer en que los siempres aunque no siempre se cumplen, siempre tienen una excepción, que termina llegando a tu vida, de la forma más invisible a tus ojos, de la forma menos esperada y rompe con ese miedo que los siempres irreales han creado, con cada decepción real.
Una sola persona, es capaz de hacerte creer para siempre en que al menos un siempre, existe siempre en tu vida.


Tú, mi primer y más creíble para siempre. 


Daarlyn Perroni 🍃

19 febrero, 2016

El "a veces" más sentido.

A veces, me gusta pensar que en algún momento voy a abrir los ojos y a darme cuenta que todo fue un sueño, que voy a despertar sobresaltada de mi cama y a respirar bien al darme cuenta que sólo estaba soñanado. Voy a salir del cuarto y ahí va a estar él; seguramente durmiendo o viendo el fútbol. Que voy a tomar el teléfono y lo voy a llamar a él, a mi amor, y va a contestar; seguramente para decirme que he dormido demasiado, que me ama, que me extraña. Que voy a tomar un taxi y al otro lado me estará esperando ella, con una rica comida, de esas que sabía hacer como nadie, lista y dispuesta a consentir mis caprichos más absurdos. A veces, me gusta pensar que sí, que voy a despertar de este largo sueño y que ahí van a estar quienes pensé se habían ido para siempre.





Daarlyn Perroni 🍃